Córdoba se vistió de memoria y fe este 4 de agosto en un emotivo encuentro que tocó el corazón de nuestra comunidad arquidiocesana. La Catedral Nuestra Señora de la Asunción fue el escenario donde fieles, sacerdotes y religiosos nos reunimos para conmemorar el 50° aniversario del martirio de los beatos Enrique Angelelli, Carlos de Dios Murias, Gabriel Longueville y Wenceslao Pedernera. Bajo el inspirador lema “Con un oído en el Evangelio y otro en el pueblo”, la jornada combinó una profunda celebración eucarística presidida por el arzobispo, cardenal Ángel Rossi SJ, y las vibrantes notas del concierto Canto a Angelelli, en un tributo lleno de gratitud hacia quienes entregaron la vida en plena fidelidad a Cristo y a su gente.
Durante una homilía cargada de empatía y cercanía, el cardenal Rossi rescató la figura del obispo riojano no como un recuerdo nostálgico del pasado, sino como un fuego encendido para el compromiso presente. Definió a Angelelli como un pastor de las bienaventuranzas que supo “oler a oveja” mucho antes de que la expresión se hiciera lema universal en boca del papa Francisco, enseñando que la fe auténtica no se vive al abrigo de los templos, sino a la intemperie, allí donde el pueblo lucha por su dignidad. Rossi remarcó que su opción por los más vulnerables no respondió jamás a una postura ideológica, sino a las consecuencias de su encuentro con Jesús; una fidelidad profética que, al denunciar las estructuras de pecado, terminó incomodando a los poderosos de la época y atrayendo sobre él la persecución y el martirio.
El tono de la celebración se volvió sumamente actual cuando el arzobispo invitó a la comunidad a hacerse una pregunta incómoda: “¿dónde tenemos puestos hoy nuestros oídos?”. Lejos de quedarse en la historia, el Padre Ángel Rossi interpeló a los cristianos a no ser indiferentes ante las dolorosas realidades que golpean el presente. Con profunda sensibilidad pastoral, enumeró el clamor de las nuevas periferias existenciales: las familias que no logran parar la olla, los nuevos desocupados, los niños vulnerados, los jóvenes atrapados en la droga o las apuestas online, los jubilados que deben elegir entre comer o medicarse y las personas con discapacidad que han tenido que abandonar sus terapias, demostrando que la mirada de Angelelli sigue siendo una brújula indispensable para la Iglesia de hoy.
El encuentro concluyó con una vibrante llamada a la valentía y a la esperanza, alentando a los fieles a salir de sus propias burbujas para discernir los signos de los tiempos desde el dolor y la resiliencia de los más necesitados. Al encomendar la comunidad a la intercesión de los cuatro mártires, quedó resonando el compromiso de volver a la frescura de la Palabra de Dios para caminar con pies dispuestos a gastarse por el Reino. La comunidad de Córdoba despidió la jornada con el desafío vivo de encarnar la herencia de Angelelli y sus compañeros: ser constructores de paz, servidores de la verdad y testigos alegres de una fe que no defrauda.
Compartimos el link con la Homilía: 50 aniversario del Martirio de Mons. Angelelli y compañeros mártires _ Homilía arzobispo Ángel Rossi sj