En el camino hacia la Semana Social 2026, jóvenes de distintas provincias se reunieron para compartir sus experiencias, preocupaciones y esperanzas en torno a una pregunta que atraviesa a toda la sociedad: ¿qué Argentina soñamos y qué necesitamos para poder construirla?
La propuesta, titulada “La Argentina que soñamos”, fue organizada por la Comisión Episcopal de Justicia y Paz junto a la Vicaría de Jóvenes de la Arquidiócesis de Córdoba, y reunió a unos 70 jóvenes en un espacio de escucha, diálogo y reflexión compartida.
El encuentro se vivió como una oportunidad para poner en común las distintas realidades que atraviesan las nuevas generaciones y, especialmente, aquellas situaciones que muchas veces condicionan la posibilidad de proyectar un futuro: el trabajo, los ingresos, el sustento personal y el acceso a la vivienda.
Más que buscar respuestas cerradas, la propuesta invitó a escuchar. Escuchar las historias, las preguntas y también los sueños de quienes hoy están construyendo sus propios proyectos de vida.
Escuchar a los jóvenes también es caminar con ellos
Uno de los aspectos más valiosos del encuentro fue poder reconocer que, aunque las realidades de cada lugar sean diferentes, hay preocupaciones que atraviesan a muchos jóvenes de nuestro país.
La dificultad para conseguir un trabajo, contar con un ingreso suficiente, independizarse o acceder a una vivienda apareció como una realidad que muchas veces hace más difícil imaginar y sostener un proyecto de vida.
Frente a estas situaciones, el encuentro permitió generar un espacio donde los jóvenes pudieran hablar desde su propia experiencia y ser escuchados, no solamente como quienes recibirán el futuro, sino como protagonistas del presente.
En este sentido, la participación de la Vicaría de Jóvenes de Córdoba en esta instancia expresa también una manera de vivir la pastoral: una Iglesia que quiere caminar junto a los jóvenes, acompañar sus búsquedas y abrir espacios donde sus voces puedan ser parte de las decisiones, de las preguntas y de los caminos que construimos como comunidad.
De la escucha a la construcción de caminos
El taller fue pensado como el comienzo de un proceso. Las experiencias y preocupaciones compartidas serán recogidas por la Comisión Episcopal de Justicia y Paz como expresión de la voz de los jóvenes, con la mirada puesta en que esta escucha pueda abrir, en una próxima etapa, caminos y propuestas concretas.
En esta perspectiva, escuchar es también comprometerse. Es dejar que la realidad del otro nos interpele y preguntarnos juntos qué podemos hacer para que nadie quede excluido de la posibilidad de construir una vida digna.
“No solamente son el futuro, son el presente”, expresó Tomasini al referirse a los jóvenes. Esta mirada resulta especialmente significativa para una Iglesia que quiere vivir la sinodalidad como un verdadero caminar juntos: escuchando, dialogando, discerniendo y construyendo con otros.
Hablar de tierra, techo y trabajo es, entonces, hablar también de dignidad, de oportunidades y de la posibilidad concreta de que cada persona pueda desarrollar su proyecto de vida.
Puentes para el bien común
La diversidad de procedencias de los participantes permitió que distintas voces y realidades del país pudieran encontrarse. En ese intercambio, se hizo visible algo profundamente comunitario: muchas de nuestras preocupaciones se vuelven más llevaderas y también más posibles de transformar cuando podemos ponerlas en común.
En el marco de la Semana Social 2026, este encuentro con los jóvenes se inscribe en una invitación más amplia a construir puentes hacia el bien común. Puentes que comienzan muchas veces con algo tan sencillo y tan profundo como disponernos a escuchar al otro.
Porque caminar en esperanza también significa animarnos a soñar juntos, reconocer las dificultades del presente y buscar, comunitariamente, caminos nuevos.
La participación de la Vicaría de Jóvenes de Córdoba en esta experiencia nos recuerda que los jóvenes tienen mucho para decir, para aportar y para construir. Y que una Iglesia que quiere caminar en clave sinodal necesita hacer espacio a sus voces, acompañar sus sueños y dejarse interpelar por sus preguntas.
Escuchar para comprometernos. Dialogar para encontrarnos. Caminar juntos para construir una Argentina donde la dignidad de cada persona y el bien común estén verdaderamente en el centro.