En las pequeñas y largas procesiones, en las fiestas patronales, en los rituales y oraciones de cada día, podemos encontrar un ‘lugar teológico’ insospechado. Y es que la geografía donde cobra vida la teología, supera los límites de los textos sagrados, las grandes reflexiones académicas y las homilías. También se ensancha la vida cotidiana de muchos creyentes.
Fuente: Grupo de Comunicación Loyola
@LoyolaGC
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