En la sede de Obras Misionales Pontificias (OMP) en Buenos Aires, se llevó a cabo el Encuentro Nacional del Equipo de OMP, donde participaron delegados de Grupos Misioneros y Familias Misioneras de distintas regiones del país. Representantes del NOA, NEA, Cuyo, Litoral, Centro, Buenos Aires y Patagonia se reunieron en un espacio de reflexión y trabajo conjunto con el objetivo de seguir fortaleciendo la labor misionera en cada rincón de Argentina.
El encuentro estuvo marcado por el espíritu de fraternidad y el compromiso con la misión evangelizadora, enmarcada en el llamado del Papa Francisco a la Misión Aquí, Allá y Más Allá. En este Año Jubilar, se abordaron estrategias para llevar el mensaje cristiano a nuevos espacios y se compartieron experiencias sobre las diversas actividades misioneras que se desarrollan en cada región del país.
Durante las jornadas de trabajo, se puso especial énfasis en la necesidad de actuar en los Areópagos de nuestro tiempo, es decir, en aquellos espacios donde la presencia cristiana puede generar un impacto transformador en la sociedad. A partir del intercambio de ideas y testimonios, surgieron propuestas concretas orientadas a acompañar a quienes más lo necesitan, promoviendo la solidaridad y la evangelización activa.
Desde la Arquidiócesis de Córdoba, participaron Claudia y Silvio junto a sus hijos, en representación de Familias Misioneras, Agustina, en nombre de los Grupos Misioneros, y Rosi Giménez como parte del equipo Nacional. Su presencia permitió compartir la realidad de la misión en su región y sumar nuevas iniciativas al camino de evangelización.
El encuentro finalizó con un fuerte compromiso de seguir promoviendo la misión con entusiasmo y dedicación, confiando en la intercesión de María, Madre de las Misiones. Con la oración, la adoración y la Eucaristía como pilares fundamentales, los participantes renovaron su compromiso de ser Peregrinos de la Esperanza en cada una de sus comunidades.
Este evento reafirmó la importancia del trabajo conjunto y del fortalecimiento de los lazos entre las distintas regiones, recordando que la misión no tiene fronteras y que el llamado a anunciar el Evangelio sigue vigente en cada rincón del país.