Ya en la noche romana, el padre Ángel abandonó la habitación 502 de la Casa Santa Marta, donde se hospedó durante el cónclave que dio al mundo un nuevo Papa: León XIV.
En un cálido mensaje, el padre Ángel compartió su alegría y emoción por este momento histórico: “Hace apenas tres horas que tenemos nuevo Papa… un hombre de mucha experiencia, de mucha bondad y de mucha claridad. Realmente uno vuelve a creer que el Espíritu Santo obra, soy testigo de que es así.”
León XIV —Roberto Prevost, de origen norteamericano, pero profundamente marcado por su vida religiosa y misionera en América Latina— fue recibido con entusiasmo en Roma y en todo el mundo. “Un flor de papa”, lo definió con afecto el cardenal argentino.
Con humildad y cercanía, el padre Ángel también nos dejó su bendición, como gesto de agradecimiento a todos los que lo acompañaron con oración en estos días intensos:
“La oración de ustedes me ha sostenido y ha sostenido el cónclave. Seguramente gran parte del fruto es también por eso.”
En su mensaje expresó además su deseo de llegar a todos a través de los medios, pidiendo disculpas por estos días de descanso necesarios. Pronto, aseguró, volverá a estar en suelo cordobés, como siempre, al servicio de su gente.
Cansancio y alegría. Amor y gratitud. Así se despide, por ahora, el padre Ángel. Con el corazón lleno por todo lo vivido y la mirada puesta en el camino que se abre con este nuevo tiempo para la Iglesia.
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