Este domingo 6 de julio, la Iglesia que camina en Córdoba vivió una celebración muy especial: la misa de envío de la delegación juvenil que representará a nuestra arquidiócesis en el Jubileo de los Jóvenes en Roma. Presidida por nuestro arzobispo, Mons. Ángel Rossi, y acompañada por Mons. Alejandro Musolino, el P. Román Bulacio y el P. Javier Soteras, la Eucaristía fue un fuerte gesto de comunión, misión y esperanza.
La misa fue también un abrazo eclesial. Familias, amigos, sacerdotes y comunidades se acercaron a compartir este momento tan significativo. Se bendijeron las remeras y gorras que identificarán a la delegación argentina, con un especial recuerdo a la Virgen de Luján y al Papa Francisco. “Queremos que nuestras mochilas no sólo carguen cosas, sino también rostros, nombres, intenciones”, compartieron algunos jóvenes.
Una misión que arde en el corazón
En su homilía, Mons. Ángel alentó a los jóvenes a vivir esta experiencia como una verdadera misión:
“No es un ‘que vayan ellos’. Es un ‘andá vos’, dicho hoy, aquí y ahora. Andá a los que están cerca y a los que están lejos. Andá a vendar heridas, a acompañar soledades, a sanar desde la ternura de Dios”.
Invitó a ser jóvenes peregrinos de esperanza. Un peregrino, dijo, “no exige, sino que agradece. Lleva en su interior la Palabra de Dios y se convierte en Buena Noticia viva”. Con palabras inspiradas en el Papa Francisco, recordó que ser Iglesia es “salir, servir y comunicar vida”. Y que “la vida se acrecienta dándola y se debilita en la comodidad”.
Un viaje, una comunidad, una misión compartida
La delegación oficial está compuesta por 60 personas. Acompañan Mons. Alejandro Musolino, Vicario de los jóvenes, y el P. Sergio Colmenares, formador del Seminario Mayor. La mayoría son jóvenes de diferentes grupos y parroquias de la diócesis, pero también se han sumado chicos de otras diócesis como Río Cuarto. Porque esta experiencia no busca encerrar, sino sumar y abrir el corazón.
Desde el año pasado vienen preparándose con encuentros que les ayudaron a vivir este viaje en clave de fe. “Queremos que no sea sólo un viaje turístico. Queremos que sea un peregrinaje con alma. Que cada paso sea una oración, que cada lugar sea un altar”, expresaron.
¡Llevanos con vos!
Invitamos a toda la comunidad diocesana a acompañar con la oración a estos jóvenes. Que cada uno de nosotros se anime a poner una intención en sus mochilas, para que nos lleven a todos en el corazón.
Podés sumarte rezando la oración oficial del Jubileo:
Padre que estás en el cielo,
la fe que nos has donado en
tu Hijo Jesucristo, nuestro hermano,
y la llama de caridad
infundida en nuestros corazones por el Espíritu Santo,
despierten en nosotros la bienaventurada esperanza
en la venida de tu Reino.
Tu gracia nos transforme
en dedicados cultivadores de las semillas del Evangelio
que fermenten la humanidad y el cosmos,
en espera confiada
de los cielos nuevos y de la tierra nueva,
cuando vencidas las fuerzas del mal,
se manifestará para siempre tu gloria.
La gracia del Jubileo
reavive en nosotros, Peregrinos de Esperanza,
el anhelo de los bienes celestiales
y derrame en el mundo entero
la alegría y la paz
de nuestro Redentor.
A ti, Dios bendito eternamente,
sea la alabanza y la gloria por los siglos.
Amén.
Que el fuego del Espíritu los encienda, que el testimonio de sus vidas contagie alegría, y que al regresar, nos traigan no sólo anécdotas, sino el eco de Dios en sus corazones. ¡Buen camino, peregrinos!