La Iglesia de Córdoba vivió una verdadera fiesta el 12 de diciembre, en la Iglesia Catedral, con la ordenación sacerdotal del Pbro. Joaquín Gutierrez. Fue una celebración profundamente alegre y agradecida, en la que el pueblo de Dios se reunió para dar gracias por este nuevo sacerdote que el Señor regala a nuestra arquidiócesis.
La Eucaristía fue presidida por nuestro Arzobispo, Mons. Ángel Sixto Rossi SJ, y concelebrada por sus Obispos Auxiliares, Mons. Horacio Álvarez, Mons. Alejandro Musolino y Mons. Ricardo Seirutti, junto a numerosos sacerdotes de nuestra diócesis. Acompañaron también familiares, amigos y fieles de distintas comunidades, que colmaron la Catedral con su oración, su afecto y su canto.
Fue un momento de profunda emoción y esperanza, vivido como lo que verdaderamente fue: una gran celebración de la fe compartida, donde la alegría se hizo comunidad y el agradecimiento brotó espontáneamente.
A pocos días de su ordenación, el Padre Joaquín compartió con sencillez y gratitud lo que está viviendo en el corazón:
“A unos días de haber sido ordenado sacerdote hago experiencia de un gran consuelo que me regala el Señor… podría decir en palabras de San Pablo: ‘paz y gozo’ en el corazón, que me impulsan a la misión.
Doy gracias al Señor por mi familia, amigos/as, comunidades, Iglesia toda, por acompañarme de cerca con su oración y con su cariño. Me descubrí celebrando este don en medio de la comunidad, de una gran familia. Todos disfrutando y celebrando del amor de Dios que se derrama sin medida.
Gracias a nuestra Madre, María de Guadalupe, por derramar tantas gracias y por recibir una vez más la vocación sacerdotal que Dios me ha regalado. ‘En el hueco de sus manos… en el cruce de sus brazos’, como le dirá la Virgen a Juan Diego, hice nido para quedarme allí. Que ella sea nuestra compañera de camino, Madre y Hermana.
Con certeza en el corazón, la ordenación sacerdotal recibida es para el pueblo, para todos, todos, todos. Deseo el ‘vamos juntos’ a tiempo y destiempo, ¡pero juntos!
Confiando en la bondad del Corazón, le pido que me haga siempre fiel en su fidelidad, y que a todos nos regale su bendición.”
Pbro. Joaquín
Como Iglesia arquidiocesana, damos gracias a Dios por el don del sacerdocio y encomendamos al Pbro. Joaquín a la oración de todos, para que el Señor lo sostenga con su gracia y lo haga instrumento de su amor en medio del pueblo que se le confíe.
¡Gracias, Señor, por este nuevo sacerdote!