Con el corazón repleto de gratitud, concluyó una semana verdaderamente bendecida de encuentro para nuestro clero. Fueron días de mucha cercanía en los que se dio gracias de todo corazón al Espíritu Santo por su guía y su cálida presencia, la cual acompañó cada espacio de profunda reflexión, discernimiento y oración compartida entre nuestros pastores.
Este valioso tiempo de comunión nos deja una profunda alegría y un sincero agradecimiento a cada uno de los sacerdotes por su entrega generosa y su dedicación de siempre. Ahora, el paso que sigue nos involucra a todos: sigamos rezando juntos, como la gran familia que somos, para que el Señor bendiga e inspire todo lo compartido en estos días y lo haga dar hermosos frutos en bien de nuestra querida comunidad.