El Vaticano se convirtió en el epicentro de un nuevo acontecimiento histórico para la Iglesia universal con el inicio del 2° Consistorio Extraordinario. Encontrándose ya en Roma, el Arzobispo de Córdoba, Cardenal Ángel Rossi, participa activamente de las jornadas junto al Cardenal Vicente Bokalic, arzobispo de Santiago del Estero.
La apertura oficial estuvo marcada por la celebración de la Eucaristía en la Basílica de San Pedro, un momento litúrgico destinado a encomendar los trabajos que concluirán formalmente en la solemnidad de los santos apóstoles Pedro y Pablo.
Permanecer en la Vid para dar fruto
Durante su homilía, el Papa León XIV apeló a la imagen evangélica de Jesús como la fuente de toda acción pastoral: «Yo soy la vid verdadera». El Santo Padre recordó a los presentes que las condiciones para que este encuentro sea verdaderamente fecundo nacen de la intimidad con el Señor: «Permanezcan en mí como yo en ustedes».
Con la mirada puesta en los desafíos del mundo actual, el Pontífice propuso a los cardenales tres indicaciones precisas para guiar el discernimiento durante el desarrollo de las deliberaciones en el Aula Nueva del Sínodo:
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Compartir en la fe la verdadera libertad: Tomando el ejemplo de los misioneros mártires Pedro y Pablo, el Papa destacó que la relación con Jesucristo es la que libera del pecado y del miedo, impulsando a los pastores a seguir el llamado y ser enviados al mundo.
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Pedir el don de la paz en la unidad: En uno de los pasajes más contundentes de su alocución, León XIV se refirió a la urgencia global de la concordia: “La guerra nunca es digna del hombre, y nunca será bendecida por Dios, porque el Creador nos ha dotado de inteligencia y voluntad para resolver los conflictos como seres humanos”. En este sentido, reiteró que la paz es un deber de justicia elemental, ya que la humanidad entera conforma una única familia humana (magnifica humanitas).
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La concordia en la obediencia: El Papa invitó a una escucha atenta del Verbo hecho carne. Explicó que a través de este ejercicio comunitario, es el Espíritu Santo quien guía el camino común, señalando tanto las problemáticas como las oportunidades pastorales, purificando las intenciones del cuerpo eclesial.
Una Iglesia que camina unida
El Pontífice concluyó su meditación señalando que el trabajo conjunto y la colegialidad de los obispos en Roma resume y abraza la sinodalidad de la que participan todos los bautizados en la unidad del Pueblo de Dios. “La sinodalidad y la colegialidad son, en efecto, formas de la fraternidad cristiana que nos une”, afirmó.
Desde la Arquidiócesis de Córdoba, en las vísperas de la fiesta de nuestras columnas de la fe, San Pedro y San Pablo, nos unimos espiritualmente a las intensas reuniones individuales y grupales que se están llevando a cabo en el Vaticano. Acompañamos con nuestra oración comunitaria la tarea del Cardenal Ángel Rossi, pidiendo que los frutos de este Consistorio fortalezcan el espíritu misionero y cercano de nuestra Iglesia local