Reunidos en Alta Gracia, los pastores de las distintas diócesis de la región compartieron tres jornadas de fraternidad, oración y trabajo compartido para trazar las prioridades pastorales del próximo trienio.
Con la mirada puesta en la realidad de nuestras comunidades y el corazón agradecido, este miércoles 29 de julio concluyó el Encuentro de Obispos de la Región Centro. Las jornadas, que se desarrollaron en la ciudad de Alta Gracia, tuvieron su broche de oro con una emotiva misa de acción de gracias en el Santuario de Nuestra Señora de Lourdes.
El encuentro estuvo presidido por nuestro arzobispo, el cardenal Ángel Rossi SJ, y contó con la activa participación de nuestros obispos auxiliares, Monseñor Horacio Álvarez y Monseñor Alejandro Musolino SDB, junto a los pastores de las diócesis de la región. Fueron días de profunda escucha, oración comunitaria y proyección de un camino compartido para seguir siendo una Iglesia cada vez más sinodal y cercana.
Claves del trabajo pastoral
Durante estas tres jornadas de fraternal diálogo, se abordaron los temas y desafíos clave para el trienio que iniciamos:
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Educación y espíritu misionero: En la jornada de cierre, nuestros obispos se reunieron con el Consejo de Educación Católica de Córdoba y las juntas educativas diocesanas. Se compartió además un espacio muy enriquecedor con los equipos misioneros de la región (destacándose la presencia de la delegación de San Francisco junto al Pbro. Sergio Fernández), con el firme propósito de renacer y potenciar el ardor misionero en cada una de nuestras comunidades y colegios.
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Compromiso social y Cáritas: El martes por la tarde la prioridad estuvo puesta en la Pastoral Social y el servicio de Cáritas. Coincidimos en la urgencia de revitalizar la difusión y vivencia de la Doctrina Social de la Iglesia para contribuir, con gestos concretos, al bien común de nuestra provincia y de toda la patria.
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Acompañamiento a la vida sacerdotal y vocacional: Se repasó la marcha de nuestro Tribunal Interdiocesano de Córdoba, se profundizó en la teología y desarrollo del Diaconado Permanente y se dedicó un bloque especial a la Pastoral Sacerdotal, poniendo el acento en la salud integral y el acompañamiento fraterno de nuestros presbíteros en el ejercicio de su ministerio.
Damos gracias a Dios por este espacio de comunión que nos anima y nos renueva en la misión de seguir caminando juntos como una Iglesia en salida, atenta a las alegrías y dolores de nuestro pueblo.