[vc_row][vc_column][vc_column_text]En la capilla María Magdalena conviven diferentes actividades para dar respuesta a la demanda creciente del barrio Bajo Yapeyú.[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Es la semana previa a la Navidad y en ”la Capiita”, como la llaman los propios vecinos, se animan a festejar el cierre de año a pesar de una situación económica muy crítica que dificulta cada vez más la ayuda a más de 500 personas.
Los extremos de la vida –los más ancianos y los más pequeños– se conjugan en este espacio que creció sostenidamente desde mediados de los ‘90 y que 30 años más tarde sigue ampliándose por necesidad.
Lo extremo no es solamente la edad, sino también las condiciones de un barrio que se encuentra a 35 cuadras del casco céntrico, en el sudeste de la ciudad de Córdoba. La presencia del Estado aún es limitada, cuando los problemas se hacen cotidianos y hay que dar respuesta a tanta demanda.
”A veces voy al extremo, soy un poco picasesos, pero insisto por ellos, por la gente”, cuenta Norma Ribilli, coordinadora del comedor.
[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_cta h2=”FUENTE: LA VOZ DEL INTERIOR”]Para ver la nota completa, clic aquí[/vc_cta][/vc_column][/vc_row]