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“Era extranjero y me recibiste en tu casa”
[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]El Encuentro Nacional de la Pastoral de Migrantes e Itinerantes 2024, se realizó durante los días 6, 7 y 8 de junio en Luján, Buenos Aires[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]Nos hemos reunido en Luján los delegados y agentes pastorales de 29 diócesis, y los movimientos Arcores y Servicio Jesuita a Migrantes, de la Iglesia que peregrina en la Argentina, en el Encuentro Nacional de Migrantes e Itinerantes.
El año de oración convocado por el Papa Francisco nos ayudó a reflexionar y mirar a nuestros migrantes e itinerantes desde la certeza de que “Dios camina con su pueblo”. El testimonio de las vidas y el camino recorrido por Mama Antula, faro en nuestro peregrinar, y el Cura Brochero, corazón de pastor, nos muestran que todos somos hermanos, miembros de una Iglesia sinodal.[/vc_column_text][/vc_column][vc_column width=”1/2″][vc_column_text]La lucha contra la trata de personas nos cuestiona y nos desafía. Somos conscientes de esta problemática social que, con formas tan diversas y brutales, niega la dignidad humana, y que “la trata de personas es un crimen contra la humanidad” (Francisco, 12/12/2013).
Junto con el Papa, también nosotros la denunciamos en términos enérgicos: “la trata de personas es una actividad innoble, una vergüenza para nuestras sociedades que se consideran civilizadas” (24/05/2013).[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row][vc_row][vc_column][vc_column_text]Por eso denunciamos la explotación sexual de personas, sobre todo de niños, niñas y adolescentes, el trabajo esclavo, la prostitución, el tráfico de drogas y de armas, el sicariato, la subrogación de vientres y el comercio de órganos.
Enfrentamos el desafío de las fronteras culturales, geográficas y políticas que se viven en las distintas rutas migratorias de nuestro país. Soñamos con tener una casa de acogida en cada complejo fronterizo.
La situación política, social, el maltrato institucional y la dolorosa y visible pobreza, agravan todas estas situaciones de vulnerabilidad de los migrantes e itinerantes. A causa de este tiempo tan difícil y confuso se han erradicado consulados y oficinas migratorias en distintos lugares del país, complicando e impidiendo la integración de los migrantes.
Hemos compartido, a la luz de las consignas “acoger, proteger, promover, integrar y celebrar” los frutos del año vivido, cada uno desde su lugar y tarea, con pequeños y constantes gestos de amor, todos intentando ser instrumentos del Reino de Dios.
Sabemos que en nuestras actividades somos la cara visible de nuestra Iglesia.
A los pies de María de Luján, reafirmamos nuestra convicción de “la inalienable dignidad sagrada de cada persona humana más allá de su origen, color y religión” (Francisco 03-10-2020).[/vc_column_text][/vc_column][/vc_row]