A pocas horas del inicio del cónclave que dará lugar a la elección de un nuevo Sumo Pontífice, la Iglesia entera entra en un tiempo de silencio profundo, marcado por el misterio y la oración. En este contexto, el padre Ángel, arzobispo de Córdoba, ofrece una reflexión serena para transitar este momento con el espíritu y la mirada puesta en Dios.
Consciente de la ansiedad que puede despertar este proceso de deliberación —dado el carácter reservado y estricto del mecanismo del cónclave— el padre Ángel invita a los fieles a no dejarse llevar por la inquietud o la impaciencia, sino a abrazar el silencio como espacio fecundo para la esperanza, la oración y la comunión con la Iglesia universal.
Después de días de gran intensidad, marcados por la exposición pública y el diálogo con medios de comunicación de todo el mundo, el arzobispo reconoce el cansancio físico y emocional que implica esta etapa. Sin embargo, también destaca la importancia de comprender la profundidad y trascendencia de lo que está por comenzar.
“Es un momento donde el corazón y la mente exigen. Un momento que pide recogimiento, fe y confianza.”
El padre Ángel se muestra agradecido por el acompañamiento recibido y por la generosidad con la que tantos fieles han estado presentes, especialmente en la oración. Al mismo tiempo, pide que este nuevo tiempo sea vivido con respeto, corazón abierto y esperanza, confiando en la acción del Espíritu Santo que guía la Iglesia.
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