En el marco del Jubileo 2025, la Pastoral de la Salud de la Arquidiócesis de Córdoba convoca a toda la Iglesia que peregrina en nuestra ciudad a vivir un gesto concreto de cercanía, compasión y ternura con los más frágiles de nuestra comunidad.
El próximo jueves 29 de mayo a las 10:00 h, realizaremos un abrazo fraterno, solidario y sanador al corazón del sistema de salud de nuestra ciudad: los hospitales del Polo Sanitario de Córdoba. Un gesto que simboliza el amor, la dignificación y la presencia viva de la Iglesia entre quienes sufren, sanan, cuidan y sostienen.
Esta propuesta no se limita a un solo momento. Queremos animar a cada comunidad, parroquia, capilla, grupo y espacio pastoral a vivir las próximas semanas con una actitud de salida, gestando signos del Reino que visibilicen la esperanza y la solidaridad, a través de gestos simples y concretos.
Una propuesta en clave de Jubileo
Este gesto se enmarca en la hoja de ruta pastoral 2024 que nos propusimos como Iglesia local:
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Renovarnos en la esperanza desde un encuentro vivo y personal con el Señor,
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Y con Él, salir al encuentro del hermano, reconociendo y gestando signos del Reino.
El abrazo hospitalario es un encuentro: con los que sufren, con los que acompañan el sufrimiento, con los trabajadores de la salud, con las familias, con quienes claman por justicia en condiciones laborales muchas veces precarias. Abrazar significa dejar de ignorar al otro, decirle: “Aquí estoy. Aunque sea solo para mirarte o escucharte. Pero estoy con vos.”
Queremos ser una Iglesia que camina junto a todos, especialmente junto a los más débiles, como nos enseñó el Papa Francisco: con cercanía, compasión y ternura. Porque si la oración no se traduce en movimiento, en salida, en contacto humano con el dolor del otro, se convierte en una oración a medias. Por eso proponemos gestos que unan oración y acción.
Tres gestos para vivir en comunidad
Desde la Pastoral de la Salud se proponen tres gestos concretos, que cada comunidad puede adaptar según su realidad:
1. Celebración de una Misa con una ofrenda solidaria: la donación de pañales para niños o adultos en situación de pobreza, en fechas significativas del calendario pastoral.
2. Meriendas comunitarias en barrios populares o centros de jubilados: momentos de encuentro, escucha y fraternidad con los más pobres, con adultos mayores, con personas en situación de vulnerabilidad.
3. Gestos territoriales de abrazo y presencia: invitar a las comunidades a “llegarse” hasta los espacios de sufrimiento, como dispensarios, hogares, centros de salud, llevando un mensaje de esperanza, ternura y dignidad.
Una Iglesia para todos, todos, todos
No se trata solo de una acción puntual, sino de una Iglesia en salida que quiere ser puente entre los que sufren y Aquel que da sentido a la vida, un Cristo resucitado que camina entre nosotros, especialmente en los espacios del dolor, la enfermedad, el abandono o la fragilidad.
Como dice el Papa León, seamos puentes de paz y de justicia
Te invitamos a sumarte y a difundir esta propuesta.
Que entre todos abracemos la vida y caminemos como verdaderos peregrinos de esperanza.