Desde el 28 de julio, más de mil jóvenes argentinos comenzaron a vivir una experiencia única en el corazón de la Iglesia: el Jubileo de los Jóvenes 2025.
En palabras del Santo Padre, “ustedes son la sal de la tierra, la luz del mundo… ¡y su entusiasmo se va a escuchar hasta el fin del mundo!”. Y eso es lo que se respira en las calles de Roma por estos días: una Iglesia viva, joven, agradecida y deseosa de anunciar la Buena Noticia.
Una peregrinación con alma argentina
El Gobierno Nacional, a través de la Secretaría de Culto y Civilización, declaró de interés la participación de la delegación argentina, integrada por jóvenes de todo el país, colegios, movimientos, diócesis y más de 50 miembros del clero y la vida consagrada. Desde Córdoba, viajaron más de 60 jóvenes, junto a Mons. Alejandro Musolino y el P. Sergio Colmenares, formador del seminario mayor de Córdoba. .
La primera misa nacional se celebró en la Basílica Santa María la Mayor, uno de los lugares más significativos para la Iglesia universal y donde se encuentra la tumba del Papa Francisco. Allí, la delegación argentina vivió su primer momento fuerte de fe, en una iglesia llena de historia, belleza y espiritualidad mariana.
La segunda celebración tuvo lugar en la Iglesia Nacional Argentina en Roma, Nuestra Señora de los Dolores, espacio que la Santa Sede ha designado como Iglesia Jubilar para este Año Santo. Allí se vivió una emotiva misa presidida por Mons. Alejandro Musolino y por el obispo auxiliar de Buenos Aires, Mons. Alejandro Pardo,
“No dejen que otros vivan la vida por ustedes….Vinieron de distintos países, unidos por el mismo deseo: Que Jesús camine con nosotros, que su luz nos guie, que su amor nos abrace…. Este jubileo no es una fiesta cualquier, es una invitación a volver a lo esencial a darle paso a Dios, a salir de nuestra rutinas y caminar juntos. Ser generadores de paz como nos pide nuestro Papa León…”, expresó Mons. Musolino durante su homilía.
Un mensaje del Papa que enciende el corazón
La apertura oficial del Jubileo tuvo lugar en la Plaza San Pedro, con una misa presidida por Mons. Rino Fisichella. Allí, miles de jóvenes escucharon con atención y emoción las palabras del Papa León XIV, quien los saludó personalmente desde el papamóvil y los animó a ser signos de esperanza en el mundo:
“El mundo necesita mensajes de esperanza, y ustedes son ese mensaje. Caminemos juntos con nuestra fe en Jesucristo. ¡Queremos la paz en el mundo!”
Testimonio, fe y fogón
Además de los encuentros oficiales, los jóvenes argentinos comparten cada jornada con alegría y fervor. “Cantamos, nos abrazamos con jóvenes de otros países, llevamos nuestras banderas, pero sobre todo llevamos nuestras intenciones, nuestras heridas, nuestros sueños…”, comparten algunos participantes. Y concluyen: “Este no es un viaje turístico, es una peregrinación con alma. Y se nota”.
En el cuarto día del Jubileo, el jueves por la tarde, la Iglesia Nacional volvió a convertirse en el centro de encuentro de los argentinos. Organizado por el P. Fernando Laguna y el P. Andrés Marcos, se rezó un rosario en comunidad y luego se celebró la Eucaristía con la misma intensidad y alegría de los días anteriores.
Finalizada la misa, más de mil jóvenes argentinos salieron cantando y flameando banderas hacia el esperado “fogón argentino”, organizado por la Secretaría de Culto y Civilización de la Cancillería junto con la Embajada Argentina ante la Santa Sede. Un verdadero momento de encuentro entre todos, con música, mate, abrazos y una alegría que no se agota.
Una Iglesia en salida, una juventud en camino
El Jubileo continuó con diversas actividades: jornada penitencial en el Circo Máximo, la vigilia de hoy sábado en Tor Vergata y la misa de clausura del domingo presidida por el Papa. En paralelo, continúan los encuentros y espacios organizados por la Pastoral Juvenil Argentina y la Embajada ante la Santa Sede.
Mons. Alejandro Musolino, como coordinador nacional del Jubileo junto a otros obispos, acompaña cada paso con cercanía y entusiasmo. En su saludo al Papa, le agradeció su entrega a la Iglesia y le pidió su bendición para la Arquidiócesis de Córdoba, “especialmente para los jóvenes más pobres y necesitados”. El Papa respondió con firmeza: “Sí, claro que voy a hacerlo”.
Acompañemos a nuestros jóvenes con la oración. Que cada paso que den en Roma nos acerque a todos a Jesús. Que este Jubileo despierte en nosotros el deseo de vivir con gratitud, alegría y misión.
¡Sigamos caminando juntos como Iglesia joven, alegre y en salida!