El jueves 11 de septiembre celebramos en Córdoba el Jubileo de la Vida Consagrada, con una emotiva peregrinación por las calles de la ciudad y una misa presidida por nuestro Cardenal Ángel Rossi en la Casa de las Mercedarias.
Muchos miembros de la vida consagrada, que a menudo trabajan en colegios, eligieron el barrio de Alta Córdoba para una peregrinación especial, dada la fuerte presencia de comunidades religiosas en la zona.
El recorrido comenzó en la Capilla Corazón de María, hogar de la Congregación de los Claretianos. La peregrinación continuó hasta la Capilla de las Hermanas del Buen Pastor.
En un gesto de fe y comunidad, el grupo hizo una parada en la entrada del Club Instituto, donde rezaron por todos los clubes de la ciudad. El objetivo era bendecir a los jóvenes y niños que participan en ellos, pidiendo que se mantengan alejados de las adicciones y las distracciones, y fomentando su participación en la vida social de estos espacios. Además de orar, bendijeron el campo de juego y las instalaciones del club.
La peregrinación siguió su camino hacia la sede parroquial, la Iglesia de Nuestra Señora del Carmen, y luego a la Capilla de las Hermanas Mercedarias, donde se celebró una misa. La jornada culminó con un almuerzo comunitario en el quincho del colegio de las Hermanas Mercedarias. Fue un día lleno de fe, oración y comunidad, uniendo a la vida consagrada en un recorrido por un barrio lleno de historia religiosa.
Más de 200 consagrados y consagradas —religiosos, institutos seculares, vírgenes consagradas y movimientos— caminaron juntos, rezando, cantando y compartiendo su testimonio de esperanza en medio de la vida cotidiana.
Gracias a todos los que hicieron posible esta fiesta y a quienes, con su entrega silenciosa, hacen presente el amor de Dios cada día