El viernes 17 de octubre, en el Seminario Mayor de Córdoba, se celebró la Misa de Acción de Gracias y Reconocimiento por los 73 años del Servicio Sacerdotal de Urgencia, presidida por nuestro Arzobispo, el Cardenal Ángel Rossi sj. Participaron integrantes de la Guardia Sacerdotal, familiares, miembros de la comunidad y sacerdotes ,que, con gratitud, dieron gracias a Dios por tantos años de entrega silenciosa y fiel al servicio de los hermanos.
Durante la celebración, se recordó especialmente a quienes cumplieron 25 y 50 años de servicio, y a aquellos que ya descansan en la Casa del Padre. El Arzobispo expresó su reconocimiento a todos los que han sostenido esta misión a lo largo de los años, invitando a mirar con gratitud el camino recorrido y con esperanza el que aún queda por andar.
En su homilía, el Cardenal Rossi señaló que “las fechas importantes, los aniversarios son una buena ocasión para agradecer lo mucho recibido, para recordar cuántas cosas hemos sido capaces de hacer con la gracia de Dios, una buena ocasión para mejorar nuestro modo de amar y servir, y para arrepentirnos, si fuera necesario, de no haber estado a la altura de lo que se esperaba de nosotros”.
Y añadió: “Aunque son 73 años, tenemos que sentir que estamos en los comienzos, puesto que esa pequeña semilla, que ya ha brotado con fuerza, debe robustecer sus raíces para dar frutos más sustanciosos en su servicio, y al mismo tiempo estar abierta al soplo del Espíritu para emprender con coraje los caminos nuevos que Él sugiere”.
El Arzobispo también invitó a mantener una mirada agradecida y realista sobre la historia: “Una mirada que nos permite hacer su recorrido histórico sin paralizarnos con la añoranza del pasado ni empantanarnos en la frustración de lo que no salió bien; y hacia adelante, sin fabular un futuro no realizable ni asfixiarnos ante los obstáculos”.
La celebración concluyó con un gesto de profundo agradecimiento a todos los sacerdotes y laicos que, a lo largo de estos 73 años, han hecho posible este servicio de misericordia y fe.
Una Iglesia que vela de noche
Desde hace más de siete décadas, muchos sacerdotes y laicos se han prodigado noche tras noche para cumplir con la misión de estar al servicio de los hermanos en la fe. Entre las 21.30 y las 6 de la mañana, permanecen atentos para acudir al llamado de quienes necesitan recibir los sacramentos o el acompañamiento de la Iglesia en momentos de dolor o enfermedad.
Esta tarea, realizada casi en el anonimato y en la soledad de la noche, hace presente el rostro misericordioso de Jesús a tantas personas que atraviesan la fragilidad o los últimos momentos de la vida.
El Servicio Sacerdotal de Urgencia es un servicio gratuito que la Iglesia en la Argentina ofrece para llevar los sacramentos —la Unción de los Enfermos, el Santo Viático o la Confesión— a quienes lo solicitan en horario nocturno, cuando no es fácil hallar un sacerdote disponible.
Para comunicarse con el Servicio Sacerdotal de Urgencia en Córdoba, el número de contacto es +54 9 3518 59-5025.
Un servicio nacido del dolor y transformado en esperanza
Este apostolado nació en Córdoba en 1952, fruto de una experiencia de fe y compasión.
El doctor Armando César Sánchez, abogado cordobés, quiso que su padre enfermo recibiera la Unción de los Enfermos durante la noche, pero no logró encontrar un sacerdote disponible. En su recorrido desesperado por parroquias y conventos, observó los carteles luminosos que decían “Farmacia de turno” o “Médico de guardia”, y se preguntó por qué la Iglesia no podía también tener una “guardia sacerdotal” para asistir a quienes necesitan consuelo espiritual en la noche.
A partir de esa inquietud, y con el acompañamiento de monseñor Fermín Lafitte, entonces arzobispo de Córdoba, nació el Servicio Sacerdotal de Urgencia. La primera guardia funcionó el 26 de octubre de 1952, solemnidad de Jesucristo, Rey del Universo. Desde entonces, cada noche un sacerdote y dos laicos esperan con fe el llamado de algún hermano necesitado de la gracia de Dios.
Con el tiempo, esta obra apostólica —única en el mundo— se extendió a otras diócesis de la Argentina. Durante su visita a Córdoba en 1987, san Juan Pablo II la reconoció y alentó con estas palabras: “Sé que, como fruto de una iniciativa nacida en esta ciudad de Córdoba, se creó el primer Servicio Sacerdotal de Urgencia. Cada noche, sacerdotes y laicos en vigilante espera se movilizan para atender el llamado de Cristo a través de sus enfermos. Me da mucha alegría y los aliento a continuar en este esfuerzo apostólico mediante el cual se hace visible la solicitud de la Iglesia, que vela día y noche por sus hijos más necesitados.”
Que la Virgen María, Madre de la Esperanza, custodie este servicio y a cada Guardián que, con humildad y coraje, sale al encuentro de quien sufre.