El reciente consistorio extraordinario llamado por el Papa León XIV el 7 y 8 de enero de 2026 ha marcado un punto de inflexión en su pontificado, consolidando un estilo de gobierno basado en la cercanía y la escucha activa. Con la participación de cerca de 170 cardenales de todo el mundo, el encuentro fue un espacio de “discernimiento común”. El Papa dejó claro que su objetivo es una Iglesia que trabaje en equipo, llegando a decir a los purpurados: “Ustedes me eligieron a mí, yo los necesito a ustedes para gobernar”, reforzando así la corresponsabilidad en la toma de decisiones.
El eje central de las conversaciones fue la sinodalidad y la evangelización, inspiradas en la exhortación Evangelii Gaudium. El pontífice instó a los cardenales a evitar las “agendas personales o grupales” y a centrarse en anunciar el Evangelio con creatividad y audacia. Durante las sesiones, se trabajó en grupos lingüísticos para fomentar el conocimiento mutuo entre los miembros del Colegio Cardenalicio, que hoy es más universal que nunca. Se subrayó que la Iglesia debe ser misionera y mirar “más allá de sí misma”, priorizando siempre la atención a los fieles y el servicio a las periferias.
Un momento de gran profundidad espiritual y humana se vivió cuando el Papa abordó temas sensibles, como la crisis por abusos sexuales, recordando la importancia de escuchar el dolor de las víctimas. León XIV insistió en que “el miedo ciega, pero la alegría del Evangelio libera”, animando a los líderes de la Iglesia a no tener miedo a los cambios necesarios. Este clima de fraternidad permitió que incluso cardenales de avanzada edad y diferentes procedencias compartieran sus visiones, reafirmando que la unidad de la Iglesia se construye desde la diversidad y no desde la uniformidad impuesta.
Como conclusión de estas intensas jornadas, el Vaticano anunció que estos encuentros extraordinarios dejarán de ser eventos aislados para convertirse en una cita anual. El próximo ya tiene fecha para junio de 2026, coincidiendo con la festividad de San Pedro y San Pablo. Con este paso, León XIV busca que el consejo de los cardenales sea un motor constante de renovación y apoyo para el Papa, asegurando que el camino de la Iglesia se recorra siempre “juntos en la misma barca”, con la mirada puesta en los desafíos del mundo actual.
Presencia argentina
Nuestro arzobispo, el Card. Ángel Rossi y el Card. Vicente Bokalic, Arzobispo de Santiago del Estero vivieron días de gran intensidad en el corazón de Roma, donde acompañaron de cerca al papa León XIV en un momento histórico para la Iglesia universal. Ambos prelados participaron activamente en las celebraciones litúrgicas que marcaron el emotivo cierre del Año Jubilar de la Esperanza, un tiempo de gracia que movilizó a millones de fieles. Para Bokalic, como primado de la Argentina, y Rossi, desde su calidez que lo caracteriza, esta cita en el Vaticano representó una oportunidad única para llevar el sentir de las comunidades locales al centro de la cristiandad.
Los cardenales formaron parte fundamental del primer consistorio extraordinario convocado por el nuevo pontífice, un encuentro que definió el rumbo de la gestión eclesial para los próximos años. En un clima de fraternidad y debate abierto, Bokalic y Rossi aportaron la visión de una Iglesia “en salida”, sumando su voz a la de otros 170 purpurados de todo el mundo. Tras finalizar las jornadas, ambos coincidieron en la importancia de este espacio de escucha, que no solo fortaleció los lazos entre los pastores, sino que también consolidó el compromiso de trabajar por una institución más cercana y comprometida con las periferias.