En la memoria de san Juan Bosco, padre y amigo de los niños y los jóvenes, adherimos y compartimos el mensaje de la Comisión Ejecutiva de la Conferencia Episcopal Argentina, que invita a mirar el debate sobre la baja de la edad de imputabilidad desde una perspectiva más humana, integral y esperanzadora.
Inspirados en el legado de Don Bosco, los obispos nos recuerdan que:
“Centrar el debate casi exclusivamente en la pena suele dejar en segundo plano aquello realmente necesario: lo que previene, educa y acompaña.”
La Iglesia se hace cercana al dolor de las familias y comunidades atravesadas por situaciones de violencia, pero advierte que:
“Una discusión centrada únicamente en la edad de los menores involucrados corre el riesgo de simplificar una realidad mucho más compleja.”
El desafío —señala el mensaje— es más amplio y comprometido:
“Pensar caminos que cuiden, eduquen y acompañen, y no solo respuestas que llegan cuando el daño ya está hecho.”
A la luz del testimonio de san Juan Bosco y de su sistema preventivo, la Conferencia Episcopal reafirma una convicción profunda:
“Es imprescindible un régimen penal juvenil que tenga una mirada humana, integral y abierta a la esperanza.”
Y concluye con una invitación que nos interpela como Iglesia y como sociedad:
“La verdadera prevención nace del cuidado compartido: de familias acompañadas, de comunidades comprometidas, de un Estado presente y de una sociedad que no se resigna a perder a sus niños y jóvenes.”
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