La Arquidiócesis de Córdoba vivió una verdadera fiesta de fe comunitaria con las celebraciones del Corpus Christi. Con un enfoque plenamente cercano, las actividades se desplegaron de manera simultánea a lo largo y ancho de la arquidiócesis, organizadas por zonas pastorales y replicadas con gran fervor en todas las comunidades del interior de la diócesis. De este modo, la distancia geográfica no fue impedimento para que el pueblo creyente nos uniéramos en una misma oración.
El arzobispo de Córdoba, el Cardenal Ángel Rossi SJ, presidió la celebración de la tradicional misa radial dominical , la cual tuvo lugar en la Parroquia Corazón Eucarístico de Jesús. Desde allí, su mensaje abrazó espiritualmente a miles de fieles que siguieron la transmisión desde sus hogares, hospitales y lugares de reclusión.
Las ideas más fuertes de la homilía: Eucaristía, dolor humano y el servicio
Durante su homilía, el arzobispo desglosó el misterio de la Eucaristía no como un rito abstracto, sino como un compromiso urgente con la realidad social. Estas son las cinco claves esenciales de su reflexión:
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La Eucaristía como memorial vivo y no un simple recuerdo: Rossi explicó que la misa es un memorial donde la Última Cena se hace presente hoy con la misma fuerza y fecundidad que en su origen , invitando al pueblo a activar una memoria agradecida que no olvide de dónde fue rescatado.
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Un alimento exclusivo para los débiles y heridos: El arzobispo fue categórico al definir que el sacramento no funciona como un premio para los intachables, sino como el pan de vida necesario para reconfortar a los heridos, curar a los enfermos y orientar a quienes perdieron el rumbo.
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La responsabilidad compartida ante el hambre del prójimo: En el marco de los 70 años de Cáritas en Argentina , recordó que cada cristiano debe hacerse cargo de las necesidades del otro , entendiendo el hambre en todas sus formas: desde la falta de pan material y justicia , hasta la soledad profunda y la ausencia de una palabra de perdón.
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Las dos presencias reales de Jesús (el Altar y el Pobre): Citando a San Alberto Hurtado, el Cardenal insistió en que el pobre es Cristo de manera real y no figurada , constituyendo junto a la presencia sacramental de la Eucaristía las dos manifestaciones más fuertes del Señor entre nosotros.
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Una seria advertencia contra la piedad hipócrita: Apoyándose en San Juan Crisóstomo , lanzó un duro llamado a no vaciar el sentido del culto , advirtiendo que la vida de oración y la piedad que se desconectan del sufrimiento del prójimo se transforman en una farsa, un mero tranquilizador de conciencia y un antitestimonio.
Una oración final para “saber ver”
Hacia el cierre de la celebración, el arzobispo de Córdoba invitó a la comunidad a ponerse espiritualmente frente al sagrario. Conectando los corazones de quienes estaban de forma presencial y de los que acompañaban a travAés de la radio , propuso repetir la oración de los discípulos de Emaús —“Quédate con nosotros a pesar de nuestra frialdad e indiferencia”— combinada con el ruego del ciego del Evangelio: “Señor, que vea; que te vea en este hermano mío más pequeño”.
TEXTO COMPLETO DE LA HOMILÍA: HOMILIA ANGEL ROSSI SJ CORPUS CHRISTI 2026 — CORAZÓN EUCARÍSTICO DE JESÚS – MISA RADIAL DOMINICAL