Durante los últimos meses, nuestra Arquidiócesis de Córdoba vivió un intenso camino de escucha, encuentro y discernimiento en el marco del Trienio Pastoral y de la implementación del Sínodo de la Sinodalidad.
A través de las Asambleas Pastorales Parroquiales, los encuentros de las distintas pastorales y comisiones, y posteriormente en las Zonas Pastorales, muchas personas participaron de espacios de conversación en el Espíritu para preguntarse juntos qué nos está pidiendo hoy Dios como Iglesia de Córdoba.
Cada comunidad, pastoral, comisión y zona realizó este ejercicio desde su propia realidad, reconociendo desafíos, necesidades y oportunidades concretas para la misión. Como era de esperar, surgieron prioridades diversas, vinculadas a las características de cada ámbito. Sin embargo, al mirar el camino recorrido en su conjunto, también comenzaron a aparecer resonancias comunes que expresan preocupaciones y esperanzas compartidas.
Entre ellas, la misión apareció con especial fuerza, reflejando el deseo de seguir creciendo como una Iglesia en salida, capaz de acercarse a quienes más necesitan una palabra de esperanza y un encuentro con Jesucristo. También resonó con claridad la preocupación por acompañar a los jóvenes, reconocer su lugar en la vida de nuestras comunidades y generar espacios donde puedan participar y ser protagonistas.
Junto a estos llamados, surgieron también otras prioridades vinculadas a las familias, los niños, los adultos mayores, la formación y el acompañamiento de quienes atraviesan distintas situaciones de vulnerabilidad.
Más que una lista de temas o actividades, estas prioridades expresan búsquedas, desafíos y sueños que nacen de la escucha compartida y del deseo de responder con fidelidad a lo que el Espíritu va suscitando en nuestra Iglesia particular.
Este proceso no concluye con la elección de prioridades. Por el contrario, nos abre una nueva etapa: la de seguir caminando juntos para hacer vida aquello que hemos discernido comunitariamente.
Como nos recuerda el camino sinodal, discernir es escuchar lo que Dios nos dice hoy para responder juntos a su llamada. Por eso, los frutos de este proceso son una invitación para toda la comunidad arquidiocesana.
Para quienes deseen profundizar en el discernimiento realizado, compartimos los documentos elaborados en los distintos ámbitos de participación:
- Prioridades discernidas en las Zonas Pastorales.
- Prioridades de comisiones y organismos arquidiocesanos.
- Prioridades pastorales por parroquias e Iglesias.
Damos gracias a Dios por este tiempo de gracia vivido en nuestras comunidades. Que el Espíritu Santo siga guiando nuestros pasos y nos ayude a hacer vida aquello que, escuchándonos unos a otros, hemos podido reconocer como su llamado para nuestra Iglesia de Córdoba.
Porque lo que discernimos juntos, estamos llamados a vivirlo juntos.
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