Con el corazón encendido y la mirada puesta en el horizonte de la esperanza, el domingo 5 de julio a las 12 hs dimos el puntapié inicial a un acontecimiento profundamente significativo para nuestra Iglesia: la Peregrinación a pie por el 50° aniversario del martirio del Beato Enrique Angelelli y sus compañeros mártires. Este emotivo camino, que une de manera fraterna la Catedral de Córdoba con la Catedral de La Rioja, ya se puso en marcha. Luego de un bendecido primer tramo donde fueron recibidos con inmenso cariño en la Parroquia Nuestra Señora del Carmen de Villa Allende, nuestros hermanos ya se encuentran peregrinando la segunda etapa de la ruta con destino a Molinari, en una intensa y profunda jornada de unas 7 horas de camino.
Esta gran manifestación de fe, que se extenderá hasta el 17 de julio para recorrer aproximadamente 445 kilómetros, tiene la particularidad de realizarse en tramos. Esto permite que en cada nueva etapa del camino se vayan sumando nuevos peregrinos, renovando las fuerzas y compartiendo el andar de una Iglesia en salida. En esta travesía, la comunidad cuenta con el valioso acompañamiento del Padre Pablo Márquez, de la Parroquia María y José de Barrio Ituzaingó, quien camina junto a los fieles llevando la alegría del Evangelio a la ruta. Quienes caminan no lo hacen solos; llevan en sus pies, en su cansancio y en sus intenciones el clamor por la justicia y la paz de tantos hermanos y hermanas nuestros, haciendo vida aquella entrañable oración de nuestro querido Beato Enrique: “Que me hagas fiel, que no me canse nunca de pronunciar tu nombre. Y caminar con mi pueblo, ayudándoles a todos para que pechemos juntos”.
Aunque la distancia física nos separe de la ruta, como comunidad estamos llamados a ser parte activa de este bendecido andar. La invitación principal es a sostener espiritualmente cada paso de nuestros hermanos y hermanas a través del rezo del Santo Rosario, ofreciendo cada misterio por la protección de los caminantes y por las realidades de nuestro pueblo. Asimismo, los invitamos a mantenerse comunicados y seguir de cerca este peregrinar a través de las redes sociales de la Arquidiócesis y de la Vicaría de los Pobres, para que el espacio digital sea un verdadero canal de comunión que nos permita contemplar cómo seguimos pechando juntos tras las huellas de nuestros mártires.