Con profunda emoción y un templo colmado de fieles, la Arquidiócesis de Córdoba vivió una verdadera fiesta de fe el pasado lunes 6 de julio. En una emotiva celebración eucarística que comenzó a las 18:30 horas en la histórica Iglesia Catedral de nuestra ciudad, se llevó a cabo la solemne Ordenación Diaconal de cinco nuevos servidores para la Iglesia local. Entre ellos, con especial alegría y gozo, la Pastoral de la Salud y la Vicaría de los Pobres acompañaron la ordenación de su querido asesor, Hernán A. Carranza, quien junto a sus hermanos ordenandos dio este paso trascendental de entrega absoluta y vocación de servicio.
La ceremonia estuvo presidida por nuestro arzobispo, el Cardenal Ángel S. Rossi, quien con palabras cálidas y paternales guió a los nuevos diáconos en este rito de consagración. Frente al altar, los ordenandos Eduardo E. Bordne, Hernán A. Carranza, Cristian A. Gudiño, Manuel A. Martín y Daniel E. Nieto Ferreyra asumieron con valentía el llamado al diaconado permanente, una misión que los compromete a ser signos vivos de Cristo Servidor en medio de la comunidad, especialmente entre los más sufrientes, los enfermos y los postergados de nuestra sociedad.
La Pastoral de la Salud, junto a sus agentes, los Ministros Extraordinarios de la Comunión (MEC) y toda la comunidad arquidiocesana, renuevan su oración agradecida por la vida y el ministerio de estos nuevos diáconos. Inspirados en la cita bíblica del profeta Isaías que iluminó este acontecimiento: “Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí” (Is 6, 8), la comunidad cordobesa sigue acompañando con el corazón y la plegaria este camino de fidelidad, servicio y amor incondicional a la Iglesia de Córdoba.