En el marco del Año Jubilar 2025, los diáconos permanentes de la Arquidiócesis de Córdoba celebraron con alegría y gratitud su Jubileo, en la Casa de retiro Hermanas Mercedarias, que este año conmemora también sus 100 años.
Fueron 22 diáconos quienes participaron de esta experiencia fraterna, acompañados por el padre Norberto Arroyo, que iluminó las jornadas con sus reflexiones en torno a tres actitudes esenciales para la vida diaconal: la gratuidad, la humildad y la comunión.
Un llamado a ser testigos de esperanza
El momento central del Jubileo fue la enseñanza del Cardenal Ángel Rossi sj, quien invitó a los diáconos a redescubrir su vocación como testigos de la esperanza, recordando que el discípulo de Cristo es siempre “un hombre en camino”, que se anima a cruzar umbrales, a abrir puertas y a ensanchar la mirada para llevar la Buena Noticia a todos.
Estas palabras fueron acogidas con gratitud como inspiración para la vida y el servicio ministerial de cada uno de los diáconos.
Una celebración compartida
El retiro concluyó con la Misa del domingo, que se abrió especialmente a la participación de las esposas y familias de los diáconos, reconociendo el valioso acompañamiento que ellos realizan en la vida y misión de sus esposos y padres.
La celebración jubilar fue, al mismo tiempo, una fiesta de gratitud y comunión, donde se entrelazaron la memoria viva de la comunidad de Nuestra Madre de la Merced y la alegría del camino diaconal en este Año Santo.
Desde la Arquidiócesis de Córdoba damos gracias a Dios por la vida y el servicio de nuestros diáconos, y los encomendamos a la intercesión de la Virgen de la Merced y del Santo Cura Brochero, para que sigan siendo signo de esperanza y servidores alegres del Pueblo de Dios.