El pasado sábado se vivió una jornada única de encuentro y comunión: “Comunicadores en red, peregrinos en clave sinodal”, que reunió aproximadamente a 100 personas que forman parte de la pastoral de comunicación de sus parroquias, grupos, movimientos, colegios, comisiones y pastorales de toda la Arquidiócesis.
La jornada comenzó con un gesto muy significativo de oración, animado por la Vicaría de Jóvenes, que invitó a todos a ponerse en presencia del Señor con la Palabra, el canto y la luz de una vela, signo de Cristo que ilumina el servicio pastoral. Fue un momento profundo que recordó que la misión de los comunicadores nace siempre del encuentro con Jesús y está sostenida por el Espíritu Santo.
Posteriormente, el Padre Munir, vicario episcopal de pastoral y vocero arquidiocesano, compartió unas palabras que animaron a redescubrir la comunicación como un verdadero servicio pastoral: comunicar no es solo informar, sino también anunciar, generar encuentro y transmitir esperanza.
Más tarde, se trabajó sobre el organigrama arquidiocesano y la vida de las vicarías y pastorales, reconociendo que ninguna comunidad es una isla, sino que cada una se enriquece en la medida en que comparte con las demás. En los grupos de trabajo se dialogó sobre necesidades, desafíos y buenas prácticas de comunicación, poniendo en común la riqueza de cada experiencia y descubriendo cuánto se puede aprender unos de otros.
El encuentro estuvo marcado por un clima de alegría, fraternidad y esperanza. Los participantes se reconocieron parte de una misma misión: anunciar la Buena Noticia del Evangelio con creatividad y ternura, en comunión con toda la Iglesia de Córdoba.
Hacía bastante tiempo que no se realizaba un encuentro de este tipo, por lo que fue vivido como un regalo de Dios. El Arzobispado agradece especialmente a la Vicaría de Jóvenes por regalar la oración inicial, y al Seminario Mayor de Córdoba, que abrió sus puertas para hacer posible esta jornada.
Comunicar en clave sinodal significa caminar juntos, escucharse, acompañarse y animarse, para que cada palabra, cada imagen y cada mensaje reflejen el rostro de una Iglesia cercana, creíble y esperanzadora.