En el mes de septiembre, Mons. Horacio José Álvarez, obispo auxiliar de Córdoba, participó en el Encuentro Internacional de Nuevos Obispos convocado por la Congregación para los Obispos. La experiencia reunió en Roma a más de 110 obispos de distintas partes del mundo, ordenados en el último año, para compartir jornadas de oración, reflexión y fraternidad en torno al servicio episcopal. En dos jornadas completas en la Universidad Urbaniana participaron también unos 80 Obispos que realizaban su encuentro en el Colegio san Pedro.
El encuentro se desarrolló en el Colegio San Pablo Apóstol, dependiente de la Congregación para la Evangelización de los Pueblos, y contó con la presencia de destacados cardenales y responsables de los distintos dicasterios vaticanos, quienes ofrecieron iluminaciones sobre el ministerio episcopal en el contexto actual de la Iglesia. Todas las iluminaciones dieron lugar a un diálogo e intercambio con ellos que fue enriquecedor. También en algunos temas el intercambio en grupos lingüísticos que permitió compartir experiencias en contextos muy variados.
Entre los temas abordados se destacaron la sinodalidad, la esperanza como virtud teologal y camino pastoral, el diálogo entre fe y cultura, la vida consagrada como profecía, la misión educativa y el compromiso con los jóvenes. También se profundizó sobre la administración eclesial desde la corresponsabilidad y la transparencia, la cultura del cuidado en nuestras comunidades y la protección de menores, y el papel del obispo como promotor de comunión y esperanza en medio del mundo.
Uno de los momentos más significativos fue la peregrinación a la Basílica de San Pedro y el paso por la Puerta Santa en el marco del Año Jubilar, además de la participación en la canonización de los beatos Pier Giorgio Frassati y Carlo Acutis, celebrada por el Santo Padre.
El encuentro concluyó con una audiencia con el Papa León XIV, donde los nuevos obispos pudieron dialogar con él en un clima de cercanía y escucha. Mons. Álvarez compartió que fue “una experiencia de profunda comunión eclesial y de renovación en la fe y el servicio”, que renueva su deseo de ser “constructor de puentes y testigo de esperanza”.
Esta experiencia, vivida junto a hermanos obispos de los cinco continentes, fortalece el compromiso de nuestra Iglesia local de caminar en sinodalidad, al servicio del Pueblo de Dios, animados por el Espíritu y en comunión con el Papa Leon XIV.