Las apuestas online siguen creciendo y la falta de avance en el Senado del proyecto de ley que busca regular su publicidad se vuelve cada vez más preocupante. En nuestras parroquias y comunidades vemos cada día el sufrimiento de muchas familias alcanzadas por esta realidad, que afecta de manera especial a niños, adolescentes y jóvenes.
Nuestro Arzobispo, el Cardenal Ángel Sixto Rossi SJ, sigue haciendo un llamado urgente para que el Estado intervenga con decisión. Con claridad y dolor, nos recordó que esta problemática está avanzando de manera alarmante y que las medidas actuales “no alcanzan” para frenar el daño.
“Lo que se está haciendo son parches medio truchos. Detrás de estas plataformas hay poder y mucha plata fácil, obtenida a costa de los más vulnerables”, expresó el Cardenal.
En nuestras comunidades escuchamos testimonios que golpean fuerte: familias que pierden sus ahorros, jóvenes que caen en deudas impagables y situaciones que desbordan el acompañamiento cotidiano. Nuestro Arzobispo compartió también dos historias profundamente dolorosas: la de dos jóvenes que se quitaron la vida después de perder grandes sumas de dinero apostando desde el celular.
“Sintieron en sus corazones que no tenían otra salida”, contó con angustia.
Como Iglesia acompañamos, contenemos y advertimos sobre los riesgos, pero sabemos que esta problemática requiere una respuesta firme desde el Estado. Mientras se demora el tratamiento del proyecto de ley, las plataformas siguen creciendo, la publicidad aumenta y las familias continúan sufriendo.
A esta realidad se suma la difícil situación social que atraviesa nuestro país. En nuestras parroquias recibimos diariamente pedidos de alimentos, medicamentos y ayuda urgente. “La gente tiene hambre. El hambre no espera estadísticas”, nos recordó el Cardenal Rossi.
Por todo esto, queremos unir nuestra voz para pedir con sencillez y firmeza:
- Que el Senado dé el debate cuanto antes.
- Que se ponga un límite claro a la publicidad que atrae a los más jóvenes.
- Que se escuche el dolor de las familias afectadas.
- Que se cuide la vida y la dignidad de nuestro pueblo.
Como Iglesia seguiremos acompañando y levantando la voz cuando sea necesario. No podemos mirar para otro lado frente a un problema que crece en silencio y que está destruyendo hogares, vínculos y proyectos de vida.
“Si vamos a defender la vida, que sea con gestos concretos”, nos invita el Cardenal.
“No podemos seguir mirando para otro lado. Ni con las apuestas que destrozan vidas ni con el hambre que humilla a miles de argentinos.”