En distintos puntos de la arquidiócesis de Córdoba, la Nochebuena fue celebrada a través de gestos comunitarios y solidarios que hicieron visible el sentido más profundo de la Navidad: el encuentro, la cercanía y la mesa compartida. Comunidades parroquiales, voluntarios y voluntarias abrieron sus puertas para que nadie pase esta noche en soledad y para que el nacimiento de Jesús sea celebrado junto a quienes más lo necesitan.
En este espíritu, la ciudad de Córdoba volvió a ser escenario de la tradicional Navidad para Todos, una cena comunitaria organizada por la Iglesia del Carmen que, con el paso de los años, se ha consolidado como una verdadera tradición. Impulsada por la parroquia ubicada sobre La Cañada, esta iniciativa busca ofrecer un espacio de contención, encuentro y celebración en la noche de Nochebuena.
Antes de la cena, se celebró la misa de Nochebuena, presidida por el arzobispo de Córdoba, cardenal Ángel Rossi SJ. Luego, la comunidad compartió la mesa en el colegio de las Hermanas Dominicas, con la participación de mas de 1300 personas en situación de vulnerabilidad, familias, y voluntarios que hicieron posible una nueva edición de este gesto solidario, en un signo concreto de cercanía pastoral y acompañamiento.
La logística del encuentro permitió ofrecer un menú completo, que incluyó sándwiches de miga, pollo con papas y helado de postre. Uno de los ejes centrales volvió a ser el acompañamiento a los más chicos, que cada año esperan este encuentro con especial entusiasmo. Gracias al trabajo de voluntarias de la parroquia, los niños recibieron juguetes donados, en su mayoría en buen estado.
Participaron de la celebración también, las Hermanas Dominicas, sacerdotes carmelitas y salesianos, y el párroco de la Iglesia del Carmen, pbro. José Luis Chávez.
Este modo de vivir la Navidad; abierta, compartida y cercana; también se expresó en otras comunidades de la arquidiócesis, que celebraron la Nochebuena en la misma sintonía, acompañando especialmente a quienes atraviesan situaciones de soledad o vulnerabilidad.
En la Basílica de la Merced, se realizó una nueva edición de la “Cena bajo las estrellas”, una gran mesa extendida en el atrio del templo que reunió a más de 600 personas, entre vecinos de barrios vulnerables y personas en situación de calle.
También se vivieron celebraciones comunitarias en la Parroquia San José de barrio Alto Alberdi y en la Parroquia María y José de barrio Ituzaingó.
En la Parroquia Nuestra Señora de la Misericordia, que acompaña a las comunidades de Ameghino Norte, La Tela, Los Granados, Las Flores II y San Roque, la Navidad fue ocasión de encuentro y celebración compartida. Y lo mismo ocurrió en la Capilla Monseñor Angelelli y Compañeros Mártires, perteneciente a la parroquia Jesucristo Salvador del Mundo.
En Cosquín, por primera vez las parroquias celebraron la Navidad en comunidad. Un grupo de voluntarios organizó la logística y preparó las mesas, mientras que la comunidad aportó la comida y la bebida, en una experiencia marcada por la fraternidad y la cercanía con quienes estaban solos.
En Alta Gracia, la Parroquia Nuestra Señora de Fátima y Buen Pastor, junto al Centro Barrial La Otra Orilla y el Refugio Papa Francisco, compartió la Navidad con más de 60 personas, en una celebración atravesada por el encuentro, los juegos y el servicio, con la participación de sacerdotes, consagrados y voluntarios.
Todas estas experiencias, diversas en su forma pero unidas en el mismo espíritu, expresan una Iglesia que celebra la Navidad haciéndose cercana, compartiendo la mesa y acompañando especialmente a quienes más necesitan presencia, alimento y esperanza.
Agradecemos profundamente a las comunidades, voluntarios y voluntarias que hicieron posibles estos gestos, aportando tiempo, trabajo y generosidad. Invitamos también a aquellas comunidades que hayan celebrado la Navidad de manera solidaria y comunitaria a compartir sus experiencias, para seguir dando testimonio de una Navidad que verdaderamente sea para todos.