En un mundo que a menudo nos desafía con la indiferencia, Córdoba volvió a encender la llama de la caridad evangélica. Con profunda alegría y espíritu de comunión, desde la Arquidiócesis de Córdoba, a través de nuestra participación en el Comité Interreligioso por la Paz (Comipaz), celebramos el conmovedor encuentro de fe y solidaridad que significó una nueva edición de la campaña “Un Abrigo al Corazón”.
El pasado fin de semana, el Quality Arena se transformó en un verdadero santuario del encuentro. Más de 3.000 voluntarias y voluntarios unieron sus manos, sus agujas y sus corazones con un único propósito: tejer cuadraditos de lana que, al unirse, se convertirán en frazadas destinadas a abrigar a nuestros hermanos más vulnerables durante este invierno.
Representando a nuestra Iglesia local en este espacio interreligioso, el Padre Javier Soteras acompañó la jornada, animando a vivir esta campaña no como un simple acto de asistencia material, sino como una manifestación viva del amor al prójimo. Desde esta mirada pastoral, cada puntada representa un puente tendido hacia quien sufre y una oportunidad para hacer visible la cultura del encuentro, abrazando la dignidad de nuestros hermanos.
Manos que superan barreras para unirse en el servicio
Esta edición nos regaló un hermoso testimonio de que la solidaridad no sabe de distancias ni de fronteras, sino que viaja allí donde hay un corazón dispuesto a ayudar. Entre los numerosos aportes recibidos, se sumó de manera muy especial el trabajo de un grupo de internas de la cárcel de Bouwer, quienes durante la semana previa estuvieron tejiendo cuadraditos de lana en sus espacios de convivencia.
Estas producciones fueron acercadas luego al Quality Arena para integrarse al tejido comunitario. Este gesto nos recuerda con fuerza que todos tenemos algo valioso que dar y que el servicio al prójimo es siempre un camino de encuentro, esperanza e inclusión comunitaria, sin importar las circunstancias en las que nos encontremos.
La riqueza de tejer en la diversidad
El encuentro reflejó fielmente el espíritu del Comipaz, donde las distintas tradiciones religiosas de Córdoba se unen bajo un mismo propósito. Como bien se compartió desde la comunidad interreligiosa durante la jornada, este evento es el reflejo de una comunidad que decide no ser indiferente: frente a una realidad que a veces golpea y desabriga, las distintas expresiones de fe y la sociedad civil responden juntas, demostrando que la verdadera paz y el bienestar del otro se construyen de manera compartida, punto por punto.
Desde la Arquidiócesis agradecemos profundamente a Cadena 3, al Comipaz, al Gobierno de la Provincia y a la Municipalidad de Córdoba, instituciones que junto a miles de familias hicieron posible nuevamente este milagro de organización y caridad.
Sigamos rezando y trabajando para que este invierno sea menos frío, no solo por el abrigo material que hoy entregamos, sino por la calidez de una comunidad cordobesa que elige caminar unida.
¡Que el Señor bendiga las manos de quienes tejieron, de quienes unieron las mantas y de cada rincón de nuestra Córdoba solidaria!