El próximo 7 de octubre, fiesta de la Virgen del Rosario, la Iglesia en todo el mundo vivirá una jornada muy especial: millones de niños se unirán en oración para pedir juntos por la paz y la unidad.
Desde la Arquidiócesis de Córdoba queremos sumarnos con alegría a esta iniciativa promovida por Ayuda a la Iglesia Necesitada, e invitar a todas nuestras comunidades: familias, escuelas, grupos, catequesis, parroquias y capillas, a participar junto a los más pequeños en esta gran cadena de fe y esperanza.
¿De qué se trata la campaña?
Un millón de niños rezando el Rosario nació en el año 2005 en Caracas (Venezuela), inspirada en una frase de San Pío de Pietrelcina: “Si un millón de niños rezan el Rosario, el mundo cambiará”.
Desde entonces, cada año miles y miles de niños de todos los continentes levantan su voz en una misma oración. Y ahora, en este Año Jubilar 2025, el Rosario se convierte en un camino compartido de esperanza.
Conocé más y descarga todo el material para la oración ingresando a https://acninternational.org/es/un-millon-de-ninos-rezando-el-rosario/
¿Quiénes pueden participar?
¡Todos! La invitación es amplia y sencilla:
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En familia, rezando juntos en casa.
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En las escuelas, organizando un momento de oración con los estudiantes.
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En las parroquias y capillas, integrándolo en la misa de niños o en un encuentro especial.
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En la catequesis o en grupos juveniles, animando a los chicos a descubrir la fuerza de esta oración.
Lo importante es que, donde haya un niño rezando el Rosario, allí también estará la Virgen María acompañando con ternura.
Compartamos nuestra oración
Queremos que toda la Arquidiócesis sea parte visible de esta jornada. Por eso, los invitamos a:
- Rezar el Rosario en comunidad.
- Tomar una foto o grabar un pequeño video.
- Compartirlo en redes sociales etiquetando al Arzobispado de Córdoba.
De esta manera, podremos mostrar juntos cómo Córdoba se suma a este movimiento de oración que recorre el mundo.
Una semilla de esperanza
El Rosario de los niños es un gesto sencillo, pero cargado de fuerza espiritual. Cada Avemaría es una semilla de paz sembrada en el corazón del mundo.
Este 7 de octubre, unámonos como Iglesia arquidiocesana y dejemos que nuestros niños sean verdaderos peregrinos de la esperanza.
“Dejad que los niños vengan a mí.” (Mt 19,14)